14 de Cheshvan, 5780

"Mi nombre es Yeshua" Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados. (Mateo 1:21)

Noviembre 12, 2019

Ve’zot Ha’brajah וְזֹאת הַבְּרָכָהoctubre 21, 2019 | Regresar a Parashot


Toráh: Deuteronomio 33:1 – 34:12
Haftaráh: Josué 1:1-18
Brit Jadasháh: Apocalipsis 22:1-5

Llegamos a la ultima porción de la Torah y vemos que antes de despedirse Mosheh del pueblo les da una bendición. Esta bendición se asemeja mucho a la bendición que da un padre a sus hijos antes de morir:

Esta es la bendición con la que Moisés, hombre de Elohim,
bendijo a los hijos de Israel antes de morir. 
Deuteronomio 33:1

Y dijo Isaac: Mira, yo soy viejo y no sé el día de mi muerte.  
Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme caza;  y prepárame un buen guisado  como a mí me gusta, y tráemelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera.
Génesis 27:2-4

También vemos que Yeshua hizo lo mismo, antes de partir el bendijo a sus Apóstoles:

Entonces los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania,
y alzando sus manos, los bendijo.  Y aconteció que mientras los bendecía,
se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo.
Lucas 24:50-51

En los siguientes versos del capítulo 33 Mosheh da una descripción a cada tribu, pero no está en orden de nacimiento, sino parece que en el orden de la repartición de la tierra a las tribus. Pero también vemos que falta una, Simeón es el único que no está ya que su heredad estaba dentro del territorio de Yehudah:

La segunda suerte tocó  a Simeón, a la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias, y su heredad estaba en medio de la heredad de los hijos de Judá.
Josué 19:1

La mayoría de las veces cuando leemos o estudiamos las Escrituras no nos damos cuenta de muchas cosas. No es casualidad que sea Simón y Levi los que no recibieron territorio propio:

Simeón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia.
En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria,
porque en su ira mataron hombres, y en su obstinación desjarretaron bueyes. Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel.
Los DIVIDIRÉ en Jacob, y los DISPERSARE en Israel.

Génesis 49:5-7

Increíble! Vemos que Josué mantuvo la distribución de las tribus según la palabra de Yaakov. Tal vez eso también tenia en mente Mosheh cuando dio la bendición a las tribus. A Levi le dio una bendición especial que aunque parece negativa, no lo es:

Y de Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón santo, a quien pusiste a prueba en Masah, con quien luchaste en las aguas de Meriba;
el que dijo de su padre y de su madre: “No los conozco,”
y no reconoció a sus hermanos, ni consideró a sus propios hijos,

porque obedecieron Tu Palabra, y guardaron Tu Pacto. 
Ellos enseñarán tus ordenanzas a Jacob y tu Torah a Israel.
Pondrán incienso delante de ti, y holocaustos perfectos sobre tu altar. 
Bendice, oh Señor, sus esfuerzos, y acepta la obra de sus manos;
quebranta los lomos de los que se levantan contra él
y de los que lo odian, para que no se levanten más. 

Deuteronomio 33:8-11

Ciertamente que para nosotros nos suena horrible pensar que una persona pueda decir que no conoce a sus padres, que no reconoce a sus hermanos y que no considere a sus propios hijos. Sin embargo tenemos que reconocer que Mosheh lo mas probable esta hablando por experiencia propia, ya que el mismo era de la Tribu de Levi. Y es que el entendía el costo tan grande que tiene un líder, un maestro o maestra de la Palabra. Muchas veces nos toca sacrificar tiempo con nuestra propia familia por el servicio al Eterno. Algo que el Apóstol Pablo también lo entendía muy bien:

Sino que en todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros  de Elohim,  en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustias, en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos,  en pureza, en conocimiento, en paciencia, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero,  en la Palabra de Verdad, en el poder de Elohim; por armas de justicia para la derecha y para la izquierda;  en honra y en deshonra, en mala fama y en buena fama; como impostores, pero veraces;  como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, y he aquí, vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte;  como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo.
2 Corintios 6:4-10

Este es el costo de servir al Eterno cuando se te ha confiado la enseñanza de la Palabra. Dudaran tus intenciones, te acusaran, te insultaran, no valoraran tu servicio. ¿Por que? Porque no entienden el tiempo que uno dedica para preparar un estudio, un video. No entienden el costo que tuvimos que pagar para aprender lo que hoy enseñamos. Todo cuesta en esta vida, y el pueblo de hoy día se ha acostumbrado a querer todo de gratis.

Pero gracias al Eterno que siempre hay un remanente fiel, agradecido que entiende lo que es la reciprocidad. Terminando este ciclo de Torah, agradezco infinitamente a ese remanente que ha venido apoyando nuestro ministerio, como siempre digo, tengo calidad de personas y no cantidad. Pero siempre confiados en El Eterno que nunca nos desamparara y que estamos haciendo tesoros en el Cielo! A El sea la Gloria por los siglos de los siglos, Amen.

Terminando el ciclo de la Torah decimos:

חֲזַק וֶאֱמַץ

Jazak ve’ematz! ¡Esfuérzate y se valiente!

Shabbat Shalom!
Morah Mariela Perez-Rosas

Ministerio "Yeshua Shemi" Comprometidos a enseñar las escrituras desde una perspectiva Hebrea.

"Porque la hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra del Señor permanece para siempre"
Isaias 40:8